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Resumen: Ahora se comprende ampliamente que las sociedades deben descarbonizarse rápidamente para evitar los peores impactos del cambio climático futuro. Para contribuir a este esfuerzo urgente, las bibliotecas académicas deben desarrollar una comprensión de la huella de carbono resultante de sus actividades. Este artículo comparte los resultados de un esfuerzo en las Bibliotecas de la Universidad Estatal de Pensilvania para calcular las emisiones de gases de efecto invernadero generadas en un año. Definirá los elementos de un inventario de gases de efecto invernadero (GEI), explicará el contexto y el proceso para llevar a cabo este esfuerzo en Penn State, compartirá hallazgos y discutirá las posibles implicaciones para las bibliotecas académicas.
Ben Goldman (Mon,) estudió esta cuestión.