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Existe una creciente cantidad de evidencia que documenta las cargas aplicadas al ligamento cruzado anterior (LCA) para ejercicios de carga y no carga. La carga del LCA se ha cuantificado mediante técnicas de dinámica inversa que miden la fuerza de corte anterior en la articulación tibiofemoral (fuerza neta principalmente restringida por el LCA), el esfuerzo del LCA (definido como el cambio en la longitud del LCA con respecto a la longitud original y expresado como un porcentaje) medido directamente in vivo, y la fuerza de tensión del LCA estimada a través de modelos matemáticos y técnicas de optimización por computadora. Una revisión de la literatura biomecánica indica lo siguiente: la carga del LCA es generalmente mayor con ejercicios de no carga en comparación con ejercicios de carga; con ambos tipos de ejercicios, el LCA se carga en mayor medida entre 10° a 50° de flexión de la rodilla (generalmente alcanzando su punto máximo entre 10° y 30°) en comparación con 50° a 100° de flexión de la rodilla; y las cargas en el LCA cambian de acuerdo con la técnica de ejercicio (como la posición del tronco). Hacer sentadillas con un movimiento excesivo hacia adelante de las rodillas más allá de los dedos de los pies y con los talones fuera del suelo tiende a aumentar la carga del LCA. Hacer sentadillas y estocadas con una inclinación del tronco hacia adelante tiende a disminuir la carga del LCA, probablemente debido a la mayor actividad de los isquiotibiales. Durante la extensión de rodilla sentada, la fuerza del LCA disminuye cuando la almohadilla de resistencia se coloca más proximal en el aspecto anterior de la pierna inferior, lejos del tobillo. La evidencia revisada como parte de este manuscrito proporciona datos objetivos según los cuales clasificar los ejercicios en función de la carga aplicada al LCA. El mayor desafío en la selección de ejercicios después de la reconstrucción del LCA es el conocimiento limitado sobre la cantidad óptima de estrés que debe aplicarse al injerto del LCA mientras pasa por su incorporación inicial y eventual proceso de maduración. Los clínicos pueden utilizar esta revisión como una guía para la selección de ejercicios y la progresión de la rehabilitación para pacientes después de la reconstrucción del LCA.
Escamilla et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.
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