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La gestión dietética se ha aclamado como una estrategia efectiva para el manejo del síndrome del intestino irritable. Específicamente, una dieta baja en carbohidratos fermentables (FODMAP) ha demostrado ser eficaz en aproximadamente el 70% de los pacientes. A medida que continúan surgiendo evidencias en apoyo de la dieta baja en FODMAP, hay un debate creciente sobre la implementación de la dieta, particularmente en lo que respecta a quién debería educar a los pacientes y cómo hacerlo. Los dietistas registrados han sido en gran parte los pioneros de la evidencia que respalda la efectividad de la dieta baja en FODMAP en el síndrome del intestino irritable, y la dieta es reconocida como una terapia liderada por dietistas. Sin embargo, hay una tendencia creciente hacia la implementación de la dieta por personal que no es dietista, a pesar de la ausencia de evidencia sobre la efectividad clínica o de costos de dicha implementación. Además, hay una creciente necesidad de que los servicios dietéticos aumenten su capacidad en respuesta al aumento de derivaciones, y, en consecuencia, hay una necesidad de investigar formas innovadoras de educar a los pacientes mientras se mantiene la intervención liderada por dietistas. En este documento, revisamos la evidencia sobre la entrega de la dieta baja en FODMAP y discutimos métodos potencialmente efectivos para la prestación de servicios.
O’Keeffe et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.
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