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La pandemia de enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) ha inducido a los gobiernos de todo el mundo a adoptar severas normas que limitan la libertad individual e imponen el distanciamiento social (por ejemplo, cierre de escuelas, cuarentena obligatoria, restricciones en el entretenimiento) para prevenir el colapso de los sistemas de salud nacionales. Además del objetivo de reducir la pandemia de COVID-19, este cambio de paradigma conlleva una diferente asignación de recursos dentro de los grupos relacionados con el diagnóstico hacia niveles de atención de alta intensidad (por ejemplo, unidades de cuidados intensivos) necesarios para pacientes que sufren de COVID-19 severo. Aunque estas medidas son necesarias en esta pandemia, constituyen una barrera para los profesionales de la salud que generalmente están en contacto cercano con pacientes que necesitan atención de baja intensidad, como los fisioterapeutas musculoesqueléticos (MSK).
Turolla et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.