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Resumen El efecto de las diversas tradiciones culturales sobre los conceptos de bienestar animal parece ser un tema novedoso, surgido de las recientes preocupaciones sociales sobre la globalización, el multiculturalismo y la diversidad. En tiempos más imperialistas, a la cultura occidental poco le importaba tales cuestiones. Sin embargo, al reflexionar, es evidente que este no es un asunto nuevo, ya que incluso dentro de nuestra cultura el concepto de bienestar ha sido definido de diversas maneras, basándose en diferencias de valores en general y de ética en particular, variando enormemente con diferentes visiones del estatus moral de los animales. Un ejemplo muy dramático de esto se puede encontrar en la perspectiva de la agricultura de producción que (parafraseando) ‘el animal está experimentando un buen bienestar cuando cumple con el propósito humano (de producción) para el cual se le mantiene’, como se expresa en el informe del Consejo de Ciencia y Tecnología Agrícola (CAST) de 1981. Claramente, un defensor del bienestar animal opuesto a la agricultura de confinamiento habría expresado una opinión muy diferente. Si el concepto de bienestar animal varía tanto intra como interculturalmente, ¿cómo entonces se resuelven las diferencias? La respuesta puede encontrarse en lo que he denominado la ‘nueva ética social para los animales’ que es bastante uniforme en las sociedades occidentales, como explico en este artículo. En esencia, la nueva ética se centra en satisfacer las necesidades de los animales dictadas por su telos o naturaleza biológica. En la medida en que las sociedades democráticas occidentales dictan a el resto del mundo, que es económicamente dependiente de ellas, veremos que esta ética animal alcanza la hegemonía global, al igual que la noción de derechos humanos se ha vuelto globalmente ubicua como un ideal.
BE Rollin (Mar,) estudió esta cuestión.