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La enfermedad de Alzheimer (EA) es una condición neurológica degenerativa que gradualmente deteriora las capacidades cognitivas, interrumpe la retención de la memoria y obstaculiza el funcionamiento diario al afectar las células del cerebro. Una característica clave de la EA es la acumulación de placas de amiloide-beta (Aβ), que desempeñan un papel fundamental en la progresión de la enfermedad. Estas placas inician una cascada de eventos que incluyen neuroinflamación, disfunción sináptica, patología de tau, estrés oxidativo, eliminación de proteínas perjudicada, disfunción mitocondrial y homeostasis del calcio alterada. La acumulación de Aβ también está estrechamente asociada con otras características distintivas de la EA, subrayando su importancia. Aβ se genera a través de la escisión de la proteína precursora de amiloide (APP) y juega un papel dual según su vía de procesamiento. La vía no amiloidogénica reduce la producción de Aβ y tiene efectos neuroprotectores y antiinflamatorios, mientras que la vía amiloidogénica conduce a la producción de péptidos de Aβ, incluidos Aβ40 y Aβ42, que contribuyen a la neurodegeneración y a los efectos tóxicos en la EA. Comprender el papel multifacético de Aβ, particularmente en la EA, es crucial para desarrollar estrategias terapéuticas efectivas que apunten a la metabolización, agregación y eliminación de Aβ con el objetivo de mitigar las consecuencias perjudiciales de la enfermedad. Esta revisión tiene como objetivo explorar los mecanismos y funciones de Aβ en condiciones normales y anormales, particularmente en la EA, examinando tanto sus efectos beneficiosos como perjudiciales.
Ali Azargoonjahromi (Mié,) estudió esta cuestión.