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En los últimos años, los insecticidas neonicotinoides han sido la clase de insecticidas de más rápido crecimiento en la protección de cultivos moderna, con un uso generalizado contra un amplio espectro de plagas chupadoras y ciertas plagas masticadoras. Como potentes agonistas, actúan selectivamente sobre los receptores de acetilcolina nicotínicos (nAChRs) de los insectos, su sitio objetivo molecular. El descubrimiento de los neonicotinoides puede considerarse un hito en la investigación de insecticidas y facilita enormemente la comprensión de las propiedades funcionales de los nAChRs de los insectos. En este contexto, la estructura cristalina de las proteínas de unión a acetilcolina proporciona la base teórica para diseñar modelos de homología de los correspondientes dominios de unión de ligandos del receptor dentro de los nAChRs, una base útil para el cribado virtual de bibliotecas químicas y el diseño racional de nuevos insecticidas que actúen sobre estos canales prácticamente relevantes. Debido al relativamente bajo riesgo para los organismos no objetivo y el medio ambiente, la alta especificidad hacia el objetivo de los insecticidas neonicotinoides, y su versatilidad en los métodos de aplicación, esta importante clase debe mantenerse globalmente para estrategias de manejo integrado de plagas y programas de manejo de la resistencia de insectos. Conceptos innovadores para la gestión del ciclo de vida, junto con la introducción de productos genéricos, han convertido a los neonicotinoides en la clase química más importante para el mercado de insecticidas.
Jeschke et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.