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Una baja relación CD4/CD8 en adultos mayores no infectados por VIH está asociada con un aumento de la morbilidad y la mortalidad. Un subconjunto de adultos infectados por VIH que reciben terapia antirretrovírica (TAR) efectiva no logra normalizar esta relación, incluso después de alcanzar recuentos normales de células T CD4+. Las características inmunológicas y clínicas de este fenotipo clínico permanecen indefinidas. Usando datos de cuatro cohortes clínicas distintas y tres ensayos clínicos, mostramos que una baja relación CD4/CD8 en adultos infectados por VIH durante una TAR efectiva (después de la recuperación del recuento de CD4 por encima de 500 células/mm3) está asociada con una serie de anormalidades inmunológicas, incluyendo un fenotipo de célula T sesgado de naïve a células T CD8+ terminalmente diferenciadas, niveles más altos de activación de células T CD8+ (HLADR+CD38+) y senescencia (CD28- y CD57+CD28-), y una mayor relación de quinurenina/triptófano. Los cambios en la relación CD4/CD8 periférica también son reflejo de cambios en la mucosa intestinal, pero no en los ganglios linfáticos. En un estudio longitudinal, los individuos que iniciaron la TAR dentro de los seis meses de infección tuvieron un mayor aumento en la relación CD4/CD8 en comparación con los que iniciaron más tarde (>2 años). Después de controlar por edad, género, duración de la TAR, nadir y recuento de CD4, la relación CD4/CD8 predijo un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad. Por lo tanto, una relación CD4/CD8 persistentemente baja durante una TAR efectiva está asociada con una mayor activación del sistema inmunológico innato y adaptativo, un fenotipo inmunosenescente y un mayor riesgo de morbilidad/mortalidad. Esta relación puede resultar útil para monitorear la respuesta a la TAR y podría identificar un subconjunto único de individuos que necesitan nuevas intervenciones terapéuticas.
Serrano‐Villar et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.