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La investigación sanitaria internacional depende cada vez más de la colaboración y la combinación mediante el uso de datos médicos para avanzar en el tratamiento y el descubrimiento de fármacos. La Unión Europea (UE), a través de su General Data Protection Regulation, ha endurecido las normas para compartir datos a través de las fronteras con el fin de proteger la privacidad individual. Estas nuevas normas amenazan la cooperación entre la UE y EE. UU., los dos mayores financiadores públicos de investigación biomédica. Este artículo analiza la vía principal para compartir datos de investigación con EE. UU., el US-EU Privacy Shield, y sostiene que dicho Escudo no es adecuado para respaldar estudios de salud complejos. Su legitimidad está en entredicho tanto según la legislación de la UE como la de EE. UU., y sus términos son demasiado restrictivos para la variedad de intercambios que subyacen a la investigación, el tratamiento y la atención médica. Como alternativa, proponemos que EE. UU. busque una decisión de adecuación sectorial adicional basada en la ley de privacidad sanitaria estadounidense existente, la Health Insurance Portability and Accountability Act. Un enfoque de adecuación específico para el sector de la salud evitaría muchas de las cuestiones más controvertidas que dividen a EE. UU. y a la UE en materia de protección de datos. También podría servir como modelo para otras jurisdicciones terceras y facilitar la armonización internacional de las prácticas de investigación en salud.
Bradford et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.