RESUMEN Las células tumorales circulantes (CTC) han surgido como un componente clave de la biopsia líquida en el mieloma múltiple (MM), reflejando la capacidad de las células plasmáticas malignas para escapar del nicho de la médula ósea (MO), diseminarse sistemáticamente y contribuir a la progresión de la enfermedad. Su detección en sangre periférica ahora es factible a lo largo del espectro de la enfermedad, desde MGUS y mieloma en smoldering hasta plasmocitoma solitario, MM sintomático y leucemia de células plasmáticas, proporcionando una ventana dinámica hacia la biología del tumor. Los avances tecnológicos, incluidos la citometría de flujo de alta sensibilidad y la secuenciación de células individuales de nueva generación, han permitido la enumeración precisa y la investigación molecular de las CTC. Más allá de su significado biológico, la cuantificación de CTC ha demostrado de manera consistente un valor pronóstico independiente al diagnóstico, incluso niveles bajos predicen resultados de supervivencia inferiores. Estudios recientes de prueba de concepto, como MinimuMM‐seq y SWIFT‐seq, establecieron que el perfil genómico y transcriptómico de las CTC puede recapitular lesiones canónicas del mieloma, revelar heterogeneidad clonal y seguir dinámicas evolutivas bajo terapia. Importante, la persistencia o reemergencia ocasional de CTC después de son observadas y, cuando están presentes, pueden señalar recaídas, particularmente en pacientes con positividad para MRD en la MO, destacando su potencial como biomarcadores complementarios junto con la evaluación establecida de MRD en la MO. A pesar de que persisten desafíos metodológicos—particularmente, la estandarización, sensibilidad e integración en los flujos de trabajo clínicos—el análisis de CTC promete transformarse de un biomarcador sustituto a una herramienta clínicamente utilizable, avanzando en la medicina de precisión en el MM.
Podvin et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.