La industria del cobre genera aproximadamente 24.6 millones de toneladas de escoria de cobre (CS) anualmente, equivalente a unas 2.2 toneladas de CS por tonelada de cobre producido, creando un gran desafío en la gestión de desechos. Mientras tanto, el hormigón es uno de los materiales de construcción más utilizados en todo el mundo, con casi 11 mil millones de toneladas producidas cada año. Esta alta demanda requiere grandes volúmenes de agregados naturales, lo que conduce a impactos ambientales asociados con su procesamiento y transporte. Este estudio evalúa mezclas de mortero y hormigón que incorporan CS para evaluar la viabilidad de valorizar este residuo industrial como un agregado alternativo en materiales cementosos. El programa experimental incluido en este estudio realiza pruebas para determinar la trabajabilidad y las propiedades mecánicas para diferentes proporciones de reemplazo de agregados. Los resultados muestran que reemplazar el 40% del agregado fino con CS mejora el rendimiento del mortero, aumentando la resistencia a la compresión y la flexión en al menos un 13.9% en comparación con las mezclas de referencia. Para el hormigón, un reemplazo de hasta el 100% de agregados fue factible, logrando aumentos en la resistencia a la compresión de hasta un 11.9%. Dado que los agregados representan aproximadamente el 70–80% del volumen del hormigón, la incorporación de CS ofrece una estrategia prometedora para la valorización de desechos a gran escala y la conservación de recursos naturales.
Pérez et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.
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