Antecedentes: La contaminación atmosférica es ampliamente reconocida como un determinante de morbilidad respiratoria y cardiovascular; sin embargo, su contribución a la carga psiquiátrica sigue siendo subestimada tanto en contextos clínicos como regulatorios. Esta asimetría en el reconocimiento de riesgos puede subestimar el costo para la salud mental de la exposición a peligros ambientales. Propósito: Este comentario sintetiza la evidencia disponible que vincula la exposición a contaminantes del aire ambiental, principalmente partículas en suspensión (PM₂.₅, PM₁₀) y óxidos de nitrógeno, con resultados psiquiátricos que incluyen depresión, ansiedad, estrés psicológico y comportamiento suicida, y examina las implicaciones para la práctica clínica y la política ambiental. Resumen de evidencia: Los estudios revisados que abarcan cohortes longitudinales, diseños cuasi-experimentales, revisiones sistemáticas y modelos predictivos demuestran consistentemente asociaciones entre la contaminación del aire y la sintomatología psiquiátrica en diversas poblaciones. Se observa un patrón de respuesta no lineal, con riesgos para la salud mental que emergen a concentraciones de contaminantes dentro o por debajo de los umbrales regulatorios establecidos. La respuesta al estrés a los contaminantes inhalados con activación neuroendocrina, incluyendo el eje hipotálamo-pituitaria-adrenal y la estimulación simpática-adrenal-medular, ofrece una base mecanicista plausible. Las intervenciones de descontaminación han mostrado beneficios prospectivos sobre la carga depresiva. Conclusiones: La carga de salud mental asociada con la contaminación del aire ambiental podría ser subestimada por los marcos diagnósticos actuales y puede no ser adecuadamente prevenido por los estándares de calidad del aire existentes. Los clínicos deben considerar las exposiciones ambientales en la evaluación diferencial de los síntomas psiquiátricos, y se insta a los responsables de políticas a revisar los umbrales regulatorios para reflejar los perfiles de riesgo no lineales identificados para poblaciones vulnerables.
La Dra. Ana Rodriguez (jue,) estudió esta cuestión.