El lenguaje y la teoría de la mente (ToM; la capacidad de inferir los estados mentales de los demás) son ambos cruciales para la comunicación humana, y sin embargo, sus orígenes en el desarrollo son inciertos. ¿Son sus sustratos neuronales distintos dentro del lóbulo temporal superior (LTS) pero con lateralización opuesta, como en los adultos? ¿O emergen de sustratos neuronales comunes durante el desarrollo, quizás en regiones homólogas originalmente involucradas en un procesamiento social más básico? Aquí investigamos el desarrollo de esta disociación funcional, y la disociación de sus huellas de conectividad subyacentes en una gran cohorte de niños (edades de 3 a 9 años, n = 54 sesiones, n = 42 sujetos) y adultos (n = 28). Demostramos que los niños muestran patrones distintos de especificidad neuronal para el lenguaje y la ToM en el LTS, al igual que los adultos. Los niños no muestran evidencia de 'desenredar' el desarrollo ya sea transversal o longitudinalmente. Finalmente, las huellas de conectividad de los niños que predicen la futura activación del lenguaje o la ToM son casi idénticas a las huellas concurrentes y son en gran medida no superpuestas entre dominios. Mientras que el procesamiento lingüístico y de la ToM atraviesa una especialización neuronal continua para alcanzar el estado maduro similar al adulto, son notablemente distintos en las primeras etapas del desarrollo humano. Nuestros resultados desafían la idea de que el lenguaje se desarrolla a partir de procesadores neuronales comunes para la comunicación social y, en cambio, apoyan los orígenes neuronales distintos de estos dominios mentales. La fMRI funcional en niños pequeños demuestra que las regiones cerebrales que apoyan el lenguaje y la teoría de la mente son funcional y espacialmente distintas dentro del lóbulo temporal superior, y estas funciones son respaldadas por patrones únicos de conectividad.
Hiersche et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.