Este registro contiene un borrador de preimpresión temprana de un trabajo de investigación sobre el campo magnético intrínseco de las partículas fundamentales. El documento propone una reformulación puramente cinemática y rotacional de las interacciones fundamentales, reemplazando la ontología tradicional de campos vectoriales conservativos con un marco basado exclusivamente en campos axiales. Aprovechando el álgebra geométrica del espacio euclidiano complejificado Cl(4,0) equipado con un eje de tiempo imaginario, el estudio demuestra cómo la naturaleza estrictamente tangencial de la evolución temporal genera intrínsecamente estos campos rotacionales. En el dominio electrodinámico, el modelo deduce analíticamente un campo magnético intrínseco que reproduce las propiedades del momento magnético fermiónico. Crucialmente, su cuantización direccional en estados dicotómicos de spin-up y spin-down no se introduce como un postulado cuántico ad hoc, sino que emerge espontáneamente como consecuencia inevitable de la orientabilidad topológica de estos campos axiales. Además, este enfoque geométrico permite la derivación exacta de la corrección del momento magnético anómalo de orden superior (α/2π) sin recurrir a fluctuaciones cuánticas del vacío. Dentro del potencial efectivo resultante, la constante de estructura fina (α) emerge espontáneamente para gobernar el equilibrio espacial, limitando intrínsecamente la energía del campo y resolviendo así la paradoja clásica de la energía auto-infinita. Este equilibrio dinámico justifica determinísticamente la estabilidad del átomo de hidrógeno y la cuantización de los niveles de energía al acoplar el dipolo magnético del electrón con el campo magnético intrínseco del protón. Ampliando el formalismo a la gravedad, la postulación de un campo gravitomagnético intrínseco análogo conduce a la derivación exacta del spin fermiónico (L = ħ/2). Además, el horizonte de Compton se resuelve espacialmente como un punto de equilibrio contra una barrera repulsiva dinámica e impenetrable. Basándose en este límite de localización fundamental, la fase cuántica invariante se redefine como un bivector rotacional latente confinado dentro del plano espaciotemporal. Bajo movimiento relativo, la transformación de Lorentz proyecta esta cinemática temporal en el espacio tridimensional, generando determinísticamente el comportamiento ondulatorio macroscópico emergente. En consecuencia, la dualidad onda-partícula y la interferencia de doble rendija se resuelven formalmente no como la superposición de ondas físicas, sino como la modulación espacial de esta fase geométrica, dictada por la gauge topológica del aparato macroscópico. Finalmente, a la escala macroscópica, introducir una anisotropía inercial entre acoplamientos radiales y transversales permite que el marco de Cl(4,0) en espacio plano replique exactamente la cinemática orbital fenomenológica, incluida la precesión del perihelio. Juntos, estos resultados establecen la base para una reinterpretación geométrica unificada de fenómenos históricamente divididos entre la Mecánica Cuántica y la Relatividad General.
Domenico Sgro (jue,) estudió esta cuestión.
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