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La angiografía por resonancia magnética (ARM) es capaz de imaginerar arterias en medio cuerpo a cuerpo completo mediante una única adquisición sin un medio de contraste nephrotóxico, y las imágenes adquiridas pueden ser reconstruidas en una vista específica en secciones transversales en direcciones arbitrarias. La ARM es aplicable para vasos inaccesibles por un enfoque de catéter, y los vasos colaterales pueden ser visualizados en su totalidad. Dado que la ARM es mínimamente invasiva y no expone a radiación ionizada, puede aplicarse repetidamente para seguimientos. Sin embargo, también existen desventajas: las resoluciones temporal y espacial son inferiores a las de la angiografía por rayos X y, en la actualidad, no puede utilizarse como guía para intervenciones. Además, las administraciones de gadolinio pueden causar NSF en pacientes que han perdido la función renal, lo que representa un nuevo riesgo. En consecuencia, se requiere una consideración estricta para su indicación de aplicación. El desarrollo de ARM sin contraste y la evaluación de la pared en sí misma pueden atraer más atención en el futuro. La imaginería de placas se realiza de manera rutinaria en la actualidad, y la medición del esfuerzo cortante de la pared vascular, que tiene una asociación estrecha con la arteriosclerosis, puede hacerse posible mediante el método de contraste de fase temporal-resuelto capaz de medir los vectores de velocidad temporal-resueltos del flujo sanguíneo a través del cuerpo. (*Traducción al inglés de J Jpn Coll Angiol, 2009, 49: 503-516.).
Takehara et al. (Sáb,) estudiaron esta cuestión.