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El reciente libro de Kenneth Waltz, Teoría de la Política Internacional, es una de las contribuciones más importantes a la teoría de relaciones internacionales desde su Hombre, el Estado y la Guerra. Retoma donde el trabajo anterior lo dejó: con la estructura del sistema internacional sirviendo como base para explicar una variedad de resultados internacionales. El resultado más profundo y quizás el más desconcertante que Waltz intenta explicar es la falta de cambio fundamental en el sistema político internacional. El autor argumenta que Waltz no tiene éxito plenamente en este empeño por tres razones. Primero, su definición de estructura no logra capturar un cambio tan trascendental como el del sistema internacional medieval al moderno. Segundo, su aplicación del método estructuralista lo lleva a formular preguntas de tal manera que las respuestas subestiman sistemáticamente el grado de cambio potencial en el sistema internacional contemporáneo. Tercero, su modelo de explicación estructural resulta permitir únicamente una lógica reproductiva, pero no una lógica transformacional. Con los fundamentos epistemológicos de su teoría así sesgados contra la posibilidad de cambio, no es sorprendente que Waltz considere convincente la probabilidad de continuidad futura. En el espíritu de la crítica constructiva, este artículo de revisión intenta enmendar y aumentar la teoría de una manera que no es incompatible con sus principios realistas básicos.
John Gerard Ruggie (Sáb,) estudió esta cuestión.
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