Este artículo examina las funciones de la religión en la gobernanza política dentro de los regímenes autoritarios a través de una revisión sistemática y un metaanálisis. Situado en el contexto más amplio de la política comparada, el estudio tiene como objetivo entender cómo los discursos religiosos contribuyen a la durabilidad del régimen más allá de la legitimación simbólica. Una revisión sistemática identificó que la mayor parte de la investigación está concentrada en Oriente Medio y Asia, siendo el islam la tradición más frecuentemente analizada. Utilizando un metaanálisis cuantitativo, el estudio encuentra que los discursos religiosos mejoran la legitimidad del régimen (efecto combinado = 0.42), refuerzan la integración burocrática (0.36) y contribuyen a restringir la oposición (0.51). La metarregresión revela además que estos efectos son más fuertes en Oriente Medio y contextos islámicos, y los diseños de panel producen asociaciones más robustas en comparación con estudios transversales. Una evaluación del riesgo de sesgo indica un bajo sesgo de medición, riesgos moderados de causalidad inversa y sesgo de selección, y un alto nivel de sesgo de publicación; sin embargo, pruebas complementarias como la prueba de Egger, el gráfico de embudo y el trim-and-fill confirman la fiabilidad de los hallazgos. En general, los resultados sugieren que la religión en los regímenes autoritarios funciona no solo como una fuente simbólica de legitimidad, sino también como un mecanismo instrumental que consolida la estabilidad institucional y fortalece el control político.
Perihan Gozum (Vie,) estudió esta cuestión.