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Los líquenes son comúnmente reconocidos como una asociación simbiótica de un hongo y un socio que contiene clorofila, ya sea algas verdes o cianobacterias, o ambos. El hongo proporciona un hábitat adecuado para el socio, que proporciona carbono fijado fotosintéticamente como fuente de energía para el sistema. El resultado evolutivo de la asociación autosostenible es una estructura conjunta única, el talo del liquen, que es indispensable para la reproducción sexual del hongo. La visión clásica de una simbiosis dual ha sido desafiada por la reciente investigación del microbioma, que reveló microbiomas bacterianos específicos del hospedador. Los resultados recientes sobre las asociaciones bacterianas con las simbiosis de líquenes corroboran su noción como una simbiosis multiespecies. Los enfoques multi-ómicas han proporcionado evidencia de la contribución funcional del microbioma bacteriano al meta-organismo de líquenes entero, mientras que varios factores abióticos y bióticos pueden influir adicionalmente en la estructura de la comunidad bacteriana. Los resultados de la investigación actual también sugieren que nichos ecológicos vecinos influyen en la composición del microbioma bacteriano de los líquenes. Se revisa aquí la especificidad y las funciones basadas en estos hallazgos recientes, convergiendo hacia una visión holística de los papeles bacterianos en los líquenes. Finalmente, proponemos que el talo del liquen también ha evolucionado para funcionar como un cosechador inteligente de simbiontes bacterianos. Sugerimos que los líquenes representan un modelo ideal para estudiar la simbiosis multiespecies, utilizando las herramientas ómicas recientemente disponibles y otros métodos de vanguardia.
Aschenbrenner et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
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