Este estudio examina cómo las canciones folclóricas bengalíes sirven como archivos emocionales e históricos para comunidades afectadas por el desplazamiento, la migración por trabajo forzado y la partición. Investiga cómo las composiciones orales arraigadas en tradiciones rurales y subalternas articulan la pérdida, el anhelo y la separación a través de la metáfora, la melodía y la repetición. Basándose en la teoría poscolonial, la historiografía feminista y los estudios de memoria, la investigación argumenta que estas canciones preservan una contramemoria que resiste las narrativas autorizadas por el estado y el borrado histórico. Al poner de relieve el luto de género, la intimidad rota y las geografías dislocadas, las canciones ofrecen una crítica al triunfalismo nacionalista y los costos emocionales de la movilidad y la construcción del estado. Construyen una temporalidad cíclica donde el luto no se resuelve sino que regresa, funcionando como una forma de resistencia afectiva. Los cantantes—frecuentemente mujeres y de clases trabajadoras—se convierten en guardianes de la memoria, incrustando la crítica política dentro del duelo lírico. Lejos de ser restos culturales estáticos, estas canciones folclóricas representan una forma dinámica de historia oral, expresando la experiencia vivida de trauma histórico y exigiendo una ética de escucha y recuerdo en el presente.
Sayantan Thakur (Jue,) estudió esta cuestión.