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Aunque existe una necesidad continua de monitorear los riesgos actuales debido a las TTIs establecidas, los desafíos en la seguridad sanguínea se relacionan principalmente con la vigilancia de agentes emergentes, junto con el desarrollo de mecanismos de respuesta rápida cuando se identifican tales agentes. Los avances recientes en el desarrollo e implementación de tecnologías de reducción de patógenos (PRTs) brindan la oportunidad de una respuesta proactiva en lugar de reactiva a las amenazas a la seguridad sanguínea. Las herramientas de toma de decisiones basadas en el riesgo y los modelos de costo-efectividad han demostrado ser útiles para cuantificar los riesgos infecciosos y contextualizar nuevas intervenciones. Sin embargo, como se evidenció en la pandemia de ZIKV de 2015 a 2017, aún no se ha definido un nivel de riesgo tolerable de tal manera que se puedan reconciliar factores en conflicto (por ejemplo, riesgo teórico del receptor, disponibilidad de sangre, costo e intereses comerciales). Se necesita un enfoque unificado para las TTIs, donde las pruebas novedosas y las PRTs reemplacen, en lugar de añadir, a las intervenciones existentes, aliviando así la carga de costos y logística para los centros de sangre y hospitales.
Busch et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.
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