RESUMEN El desencanto evangélico—un concepto acuñado por el historiador David Hempton—no es nuevo, pero se ha manifestado de nuevas maneras en el siglo XXI. La salida del evangelicalismo conservador por parte de aquellos denominados ex- y post-evangélicos ha alterado el panorama del cristianismo estadounidense. Argumento a favor de la utilidad del término “post-evangelical”, que refleja la tensión entre la continuidad y la discontinuidad, la historia y el contexto presente. Muchos post-evangélicos continúan encarnando principios evangélicos como la centralidad de las escrituras, la creencia en la inspiración del Espíritu Santo y el impulso de difundir mensajes cristianos, mientras se separan semántica e institucionalmente del evangelicalismo. Este ensayo discute la literatura existente relacionada con el post-evangelicalismo y movimientos relacionados, incluidos los evangélicos progresistas de los años 70, el movimiento de la iglesia emergente de los años 90 y 2010, y los tratamientos recientes de los post- y ex-evangélicos del siglo XXI. Al destacar un grupo de feministas post-evangélicas en medios digitales, demuestro la relevancia del post-evangelicalismo para los desarrollos recientes en el cristianismo estadounidense y argumento que queda más trabajo por hacer sobre el fenómeno de la desafección religiosa.
Kelsey Hanson Woodruff (2026) estudió esta cuestión.
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