Introducción: Un útero cicatrizado tiene una alta incidencia de implantación defectuosa de la placenta. Siendo esta una causa importante de hemorragia en el tercer trimestre, emprendimos este estudio para comparar los resultados feto-maternos en mujeres con placenta de inserción baja y placenta previa con útero cicatrizado y no cicatrizado. Métodos: Se reclutaron mujeres con placenta de inserción baja y placenta previa a partir de la semana 28 de gestación. Se preparó un proforma pretestada que cumpliera con los objetivos del estudio y se tomó una historia detallada. Se anotaron y compararon las complicaciones maternas y fetales entre los grupos con útero cicatrizado y no cicatrizado. Resultados: La incidencia de placenta de inserción baja y placenta previa fue significativamente menor en mujeres con útero no cicatrizado (0.91%) en comparación con las cicatrizadas (3.20%) (p<0.05). Se observó una correlación lineal inversa significativa entre la pérdida de sangre durante la cesárea y la edad gestacional al momento del parto. Conclusión: Un útero cicatrizado con placenta previa puede aumentar independientemente el riesgo del espectro de acreta placentaria, hemorragia posparto, transfusión de sangre y admisión en unidades de cuidados intensivos. Estas mujeres tienen mayores probabilidades de someterse a intervenciones que salvan vidas. Tales intervenciones a una edad gestacional más baja están asociadas con una hemorragia posparto significativa.
Kanti et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.