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ANTECEDENTES: La exposición al ozono se ha asociado con efectos adversos para la salud, incluyendo mortalidad prematura y morbilidad cardiopulmonar y respiratoria. En 2008, la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) redujo el estándar primario (basado en la salud) de Calidad del Aire Ambiente Nacional (NAAQS) para el ozono a 75 ppb, expresado como el cuarto máximo diario promedio de 8 horas durante un período de 24 horas. Basado en datos de monitoreo recientes, los niveles de ozono en EE. UU. todavía superan este estándar en numerosos lugares, resultando en consecuencias adversas para la salud que podrían evitarse. OBJETIVOS: Buscamos cuantificar los posibles beneficios para la salud humana de lograr el actual estándar primario NAAQS de 75 ppb y dos niveles de estándar alternativos, 70 y 60 ppb, que representan el rango recomendado por el Comité Asesor Científico de Aire Limpio de la EPA de EE. UU. (CASAC). MÉTODOS: Aplicamos la metodología de evaluación del impacto en la salud para estimar el número de muertes y otros resultados adversos para la salud que se habrían evitado durante 2005, 2006 y 2007 si se hubieran cumplido los estándares de ozono NAAQS actuales (o más bajos). Las reducciones estimadas en las concentraciones de ozono se interpolaron según el área geográfica y el año, y se obtuvieron o derivaron funciones de concentración-respuesta de la literatura epidemiológica. RESULTADOS: Estimamos que el número anual de muertes prematuras relacionadas con el ozono que se habrían evitado habría oscilado entre 1,410 y 2,480 a 75 ppb, de 2,450 a 4,130 a 70 ppb, y de 5,210 a 7,990 a 60 ppb. Los síntomas respiratorios agudos se habrían reducido en 3 millones de casos y los días de pérdida escolar en 1 millón de casos anualmente si se hubiera alcanzado el estándar actual de 75 ppb. Habría resultado en beneficios para la salud sustancialmente mayores si se hubiera alcanzado el rango de estándares recomendado por CASAC (70-60 ppb). CONCLUSIONES: Alcanzar un estándar primario de ozono más estricto reduciría de manera significativa la mortalidad y morbilidad prematura relacionadas con el ozono.
Berman et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.