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DECLARACIÓN DE OPINIÓN: El tumor estromal gastrointestinal (GIST), aunque raro, es el tumor mesenquimal más común del tracto gastrointestinal. La mutación de KIT o PDGFRα actúa como un motor oncogénico en la mayoría de los GIST. La resección quirúrgica es el único tratamiento curativo para la enfermedad localizada. El descubrimiento de imatinib con un prometedor efecto antitumoral y sucesivos inhibidores de la tirosina quinasa (TKI), incluidos el sunitinib de segunda línea y el regorafenib de tercera línea, revolucionaron el manejo de GIST avanzados y metastásicos en las últimas dos décadas. Recientemente, el ripretinib y el avapritinib fueron aprobados para la cuarta línea y para el GIST mutante del exon 18 de PDGFRA en la primera línea, respectivamente. A pesar de la capacidad de control de la enfermedad de los TKI de múltiples líneas, la resistencia a los fármacos sigue siendo un obstáculo para prevenir la rápida progresión de la enfermedad. Los TKI experimentales o nuevos objetivos terapéuticos pueden mejorar aún más la eficacia del tratamiento. Los inhibidores de puntos de control inmunitarios como el anti-proteína de muerte celular programada-1 (PD1) y el anti-antígeno 4 asociado a CTL (CTLA-4) mostraron una respuesta moderada en ensayos de fase temprana compuestos por pacientes altamente tratados previamente. Los GIST de tipo salvaje de KIT/PDGFRα son generalmente menos sensibles al imatinib y a los TKI de líneas tardías. Estudios recientes demostraron que dirigir la señalización del receptor del factor de crecimiento fibroblástico puede ser un objetivo potencial para los GIST de tipo salvaje.
Huang et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.