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ANTECEDENTES: Este estudio se llevó a cabo para determinar las diferencias en los patrones de lesión entre soldados equipados con armadura corporal moderna en un entorno urbano en comparación con los soldados de la Guerra de Vietnam. MÉTODOS: Desde julio de 1998 hasta marzo de 1999, se recopilaron datos para un análisis retrospectivo sobre todas las bajas de combate sufridas por las fuerzas militares estadounidenses en Mogadishu, Somalia, los días 3 y 4 de octubre de 1993. Esta fue la batalla urbana más grande y reciente que involucró a las fuerzas terrestres de los Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam. RESULTADOS: Hubo 125 bajas de combate. La distribución de las bajas fue similar a la de Vietnam; el 11% murió en el campo de batalla, el 3% murió después de llegar a una instalación médica, el 47% fue evacuado y el 39% regresó al servicio. La incidencia de heridas por bala en Somalia fue mayor que en Vietnam (55% frente a 30%), mientras que hubo menos lesiones por fragmentos (31% frente a 48%). Las lesiones por contusión (12%) y quemaduras (2%) causaron las lesiones restantes en Somalia. Las lesiones penetrantes fatales en Somalia en comparación con Vietnam incluyeron heridas en la cabeza y la cara (36% frente a 35%), cuello (7% frente a 8%), tórax (14% frente a 39%), abdomen (14% frente a 7%), toracoabdominal (7% frente a 2%), pelvis (14% frente a 2%) y extremidades (7% frente a 7%). Ningún proyectil penetró la placa de armadura sólida que protegía los pechos anteriores y abdomen superior de los combatientes. La mayoría de las lesiones penetrantes fatales fueron causadas por proyectiles que entraron por áreas no protegidas por la armadura corporal, como la cara, el cuello, la pelvis y la ingle. Tres pacientes con heridas penetrantes abdominales murieron por exanguinación, y dos de estos tres murieron después de procedimientos de control de daños. CONCLUSIÓN: La incidencia de heridas fatales en la cabeza fue similar a la de Vietnam a pesar de los modernos cascos de Kevlar. La armadura corporal redujo el número de lesiones penetrantes fatales en el tórax. Las heridas penetrantes en la cara, ingle y pelvis no protegidas causaron una mortalidad significativa. Estos datos pueden ser utilizados para diseñar una armadura corporal mejorada.
Mabry et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.