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Las bacterias formadoras de esporas pertenecen principalmente a dos géneros del filo Firmicutes, los Bacilli aeróbicos o anaerobios facultativos y las Clostridia estrictamente anaerobias. Estos organismos comparten la capacidad de someterse a un complejo proceso de diferenciación celular que les permite adaptarse a condiciones ambientales adversas mediante la producción de endosporas (esporas) altamente resistentes. El proceso de formación de esporas, esporulación, implica la progresión a través de diferentes etapas que incluyen el compromiso con la esporulación, la segregación de cromosomas, la división celular específica de esporulación, la expresión génica diferencial y mecanismos específicos de transducción de señales. Al final del proceso, se forma una espora madura, altamente resistente y en estado de quiescencia. Las esporas en estado de reposo pueden sobrevivir indefinidamente en ausencia de agua y nutrientes, resistiendo extremos de temperatura y pH y la exposición a UV y productos químicos nocivos. Cuando las condiciones ambientales vuelven a ser favorables para el crecimiento celular, la espora germina originando una nueva célula vegetativa capaz de crecer, duplicarse y eventualmente esporular nuevamente. Las esporas son ubicuas en la naturaleza. Pueden ser aisladas de suelos y muestras acuáticas, incluyendo muestras de entornos extremos como desiertos, sitios hidrotermales y hielos árticos. Las esporas también se encuentran asociadas con otros organismos, incluyendo insectos, plantas y animales, y se ha demostrado que pueden llevar a cabo todo su ciclo de vida, incluyendo germinación-crecimiento-esporulación, dentro del huésped animal. La diseminación en una variedad de entornos se debe a la estabilidad y propiedades de resistencia de la espora, que a su vez se debe a la peculiar estructura de la espora. El cromosoma de la espora está protegido por proteínas específicas que se unen al ADN (pequeñas proteínas solubles en ácido) y está contenido dentro de un citoplasma deshidratado (nucleo), que está rodeado por varias capas protectoras: una gruesa corteza similar al peptidoglucano, un manto proteico multicapa y, en algunas especies, un exosporio formado por proteínas y glicanos. Aunque metabolíticamente inactivo, el ...
Cutting et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.