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El envejecimiento se asocia con una mayor incidencia de enfermedades autoinmunes, a pesar del progresivo declive de las respuestas inmunitarias (inmunosenescencia). Este aparente paradoja puede explicarse por la inflamación crónica de bajo grado sistemática relacionada con la edad (inflamaging) y la disfunción progresiva de la señalización innata. Durante el envejecimiento celular, hay una acumulación de ADN dañado en el citoplasma de la célula, que actúa como una molécula de peligro asociada ubicua, reconocida rápidamente por los sensores de ADN. Por ejemplo, el ADN citoplasmático libre puede ser reconocido por moléculas sensoras de ADN como cGAS-STING (sintetasa de GMP-AMP cíclico vinculada a un estimulador de los genes de interferón), desencadenando factores de transcripción involucrados en la secreción de mediadores proinflamatorios. Sin embargo, la contribución de esta vía al sistema inmunitario envejecido sigue siendo en gran medida desconocida. Aquí, destacamos los avances recientes en la comprensión de la biología de la vía cGAS-STING, su influencia en el fenotipo secretor asociado a la senescencia (SASP) y su modulación del sistema inmunitario durante la inflamación estéril. Proponemos que este importante sensor de estrés del daño del ADN también es un desencadenante de la inmunosenescencia y el inflamaging.
Schmitz et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.
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