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El objetivo de este estudio fue determinar el impacto de la interrupción del embarazo (IE) en el bienestar sexual de las mujeres, la pareja y la práctica anticonceptiva. En un estudio cualitativo y cuantitativo prospectivo, 103 mujeres que se sometieron a un aborto inducido por aspiración al vacío fueron entrevistadas antes del aborto y 6 meses después. La entrevista se realizó mediante un cuestionario que incluía preguntas abiertas y cerradas, y dos pruebas psicológicas (Locke-Wallace y Horowitz). Después de la IE, la mayoría de las mujeres no informaron cambios en su comportamiento sexual y satisfacción. Dieciocho por ciento de las mujeres reportaron una disminución en el deseo sexual y 17% reportaron trastornos orgásmicos. Aproximadamente un tercio de las mujeres describieron síntomas psicosomáticos, pero una minoría se sintió traumatizada por el evento. Noventa y ocho por ciento de las mujeres estaban informadas sobre, y habían practicado, anticoncepción en el pasado; 69% habían utilizado algún tipo de anticoncepción durante el ciclo menstrual que resultó en embarazo (31% habían tenido relaciones sexuales sin protección). Seis meses después, 83% practicaron anticoncepción, y solo 17% no lo hicieron. Catorce de 84 parejas se separaron después de la IE (una de seis). Seis meses después de la IE, la gran mayoría de las mujeres entrevistadas parecían poder lidiar con la IE. Una minoría presentó alguna disfunción sexual persistente y/o algunos síntomas psicosomáticos.
Bianchi‐Demicheli et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.