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Los receptores acoplados a proteínas G que detectan el sabor amargo (receptores del gusto tipo 2, T2Rs) se expresan en las células receptoras del gusto de la lengua, donde juegan un papel importante en limitar la ingesta de compuestos de sabor amargo, potencialmente tóxicos. Los T2Rs también se expresan en células enteroendocrinas derivadas del intestino, donde también se ha hipotetizado que desempeñan un papel en limitar la absorción de toxinas. En este estudio, hemos demostrado que la expresión del gen T2R en células enteroendocrinas cultivadas de ratón y en el intestino de ratón está regulada por SREBP-2 sensible al colesterol. Además, la estimulación de la secreción de colecistoquinina (CCK) por los T2R fue mejorada directamente por SREBP-2 en células cultivadas y en ratones alimentados con dieta complementada con lovastatina y ezetimibe (L/E) para disminuir la absorción de esteroles dietéticos y aumentar la actividad nuclear de SREBP-2. Las dietas bajas en colesterol están compuestas naturalmente por grandes cantidades de materia vegetal que probablemente contenga toxinas dietéticas, y se sabe que la CCK mejora la absorción dietética de grasas, ralentiza el vaciamiento gástrico y disminuye la ingesta de alimentos. Por lo tanto, estos estudios sugieren que la activación de los receptores de señalización amarga por SREBP-2 en el intestino puede sensibilizar el intestino a una dieta baja en grasas y a las posibles toxinas alimentarias que la acompañan y que superan la respuesta aversiva inicial en la boca.
Jeon et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
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