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Mientras Nisbett y Wilson (1977) y otros investigadores (p. ej., Ericsson y Simon, 1980) argumentan sobre la precisión de los datos autorreportados, la distinción entre la capacidad y la disposición para autorreportar con precisión ha sido algo descuidada. A saber, los problemas de autocomprensión deben diferenciarse de los de autopresentación. Además, la autocomprensión que se relaciona con dominios conductuales específicos debe diferenciarse de la autocomprensión general. El presente artículo argumenta que la autocomprensión general es una variable de diferencia individual potencialmente importante que ha sido descuidada en la literatura. Se discute la relación entre la autocomprensión general y la precisión de las expectativas conductuales autorreportadas y se informan hallazgos preliminares provocativos que sugieren que se justifica una investigación adicional sobre el tema.
Warshaw et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.