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La ubiquidad del cambio global y sus impactos en la biodiversidad representa un desafío claro y urgente para los biólogos evolutivos. En muchos casos, el cambio ambiental es tan generalizado y rápido que los individuos no pueden adaptarse fisiológicamente ni migrar a un lugar más favorable. La extinción ocurrirá a menos que la población se adapte lo suficientemente rápido para contrarrestar la tasa de declive. Según la teoría, si las poblaciones pueden ser rescatadas por la evolución depende de varias variables cruciales: el tamaño de la población, el suministro de variación genética y el grado de mala adaptación al nuevo entorno. Utilizando técnicas de evolución experimental, probamos las condiciones para el rescate evolutivo (ER). Cientos de poblaciones de levadura fueron expuestas a concentraciones normalmente letales de sal en condiciones donde se estimó la frecuencia de mutaciones de rescate y se manipuló el tamaño de la población. En una coincidencia notable con la teoría, mostramos que el ER es posible, y que la recuperación de la población puede ocurrir dentro de 25 generaciones. Observamos un umbral claro en el tamaño de la población para el ER, donde el tamaño de la población ancestral debe ser lo suficientemente grande como para contrarrestar la extinción estocástica y contener individuos resistentes. Estos resultados demuestran que la evolución rápida es un componente importante de la respuesta de poblaciones pequeñas al cambio ambiental.
Bell et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
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