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Hemos encontrado que la activación dependiente de MLC de la miosina IIB en células migratorias es necesaria para formar un extremo posterior extendido, que coincide con un aumento en la migración direccional. La miosina IIB activada se localiza prominentemente en la parte trasera de la célula y produce grandes haces de filamentos de actina estables y adhesiones, que inhiben localmente la protrusión y definen la morfología de la cola. La miosina IIA forma filamentos de novo alejados del centro enriquecido en miosina IIB y vuelve a formar regiones que apoyan la protrusión. La posición y dinámica de la miosina IIA y IIB dependen de las regiones de autoensamblaje en su terminación C enrollada. Las células de melanoma COS7 y B16 carecen de miosina IIA y IIB, respectivamente; y muestran polaridad específica de isoformas de frente a atrás en células migratorias. Estos estudios demuestran el papel de la activación de MLC y las isoformas de miosina en la creación de un extremo posterior celular, la segregación de isoformas durante el ensamblaje de filamentos y sus efectos diferenciales sobre la adhesión y la protrusión, así como un papel clave para la región no contráctil de las isoformas en la determinación de su localización y función.
Vicente‐Manzanares et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.
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