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La psoriasis es una enfermedad cutánea inflamatoria crónica con manifestación sistémica, en la cual los factores psicológicos juegan un papel importante. La etiología de la psoriasis es compleja y multifactorial, incluyendo antecedentes genéticos y factores ambientales como el estrés emocional o físico. El estrés psicológico también puede desempeñar un papel en la exacerbación de la psoriasis, mediante la disfunción del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal (HPA), el eje simpático-adrenal-medular, el sistema nervioso periférico y el sistema inmunológico. Las células de la piel también expresan varios neuropéptidos y hormonas en respuesta al estrés, incluyendo el análogo funcional completo del eje HPA. El deterioro de las lesiones psoriásicas se acompaña de un aumento en la producción de mediadores inflamatorios, lo que podría contribuir al desequilibrio de neurotransmisores y al desarrollo de síntomas de depresión y ansiedad. Por lo tanto, la desregulación de la comunicación entre las vías de señalización del estrés endocrinas, paracrinas y autocrinas contribuye a las manifestaciones clínicas de la psoriasis, que requieren enfoques multidisciplinarios.
Marek‐Józefowicz et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.