Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
En las últimas dos décadas, se han desarrollado y evaluado clínicamente varios inhibidores moleculares dirigidos para mejorar la supervivencia de los pacientes con cáncer. Los inhibidores moleculares dirigidos inhiben las actividades de las tirosina quinasas patógenas. En particular, la activación aberrante de receptores tirosina quinasa (RTK) es un objetivo terapéutico potencial. Un mayor entendimiento de la genética, biología celular y biología estructural ha llevado al desarrollo de numerosos tratamientos importantes. Se han identificado mutaciones patógenas de RTK, deleciones, translocaciones y amplificaciones/sobreexpresiones, y actualmente se están examinando sus roles en los cánceres. Las terapias dirigidas a RTK se categorizan como inhibidores de pequeñas moléculas y anticuerpos monoclonales. Se están llevando a cabo estudios para explorar anormalidades en 20 tipos de subfamilias de RTK en pacientes con cáncer u otras enfermedades. En esta revisión, describimos RTKs representativos importantes para desarrollar tratamientos contra el cáncer y para predecir o evaluar mecanismos de resistencia.
Yamaoka et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.