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El consumo de tabaco se reconoce como una de las principales causas de enfermedad prevenibles en todo el mundo y está vinculado a 6 millones de muertes anuales, el 30% de las cuales se deben al cáncer. Las consecuencias negativas para la salud del tabaquismo representan actualmente uno de los mayores desafíos de salud pública. El humo de segunda mano, declarado carcinógeno por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer en 2004, también es una fuente importante de morbilidad y muerte prematura en no fumadores, especialmente en niños. Los efectos negativos para la salud asociados con la exposición al humo de segunda mano han sido bien documentados e incluyen cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares, asma y otras enfermedades respiratorias. Las políticas internacionales y nacionales para implementar estrategias costo-efectivas para reducir el tabaquismo tendrán un impacto significativo en la salud de la población y protegerán a los no fumadores. Intervenciones efectivas, como una combinación de leyes libres de humo, aumentos en el precio del tabaco, fácil acceso a tratamientos para dejar de fumar y campañas mediáticas antitabaquismo, deben continuar. Reducir el uso del tabaco sería un paso importante hacia el objetivo de disminuir las disparidades en salud para 2030, ya que se proyecta que el 80% de las muertes relacionadas con el tabaco ocurrirán en países de ingresos bajos y medios.
Warnisher et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.