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Hace casi 50 años, David Hungerford y yo notamos un cromosoma anormalmente pequeño en las células de pacientes con leucemia mieloide crónica (LMC). Este artículo es una perspectiva personal de los eventos que condujeron al descubrimiento de este cromosoma, que pasó a conocerse como el cromosoma Filadelfia. A medida que la tecnología avanzaba en las décadas siguientes, se identificó la translocación que resulta en el cromosoma Filadelfia, se confirmó su papel en el desarrollo de la LMC y una terapia dirigida contra la proteína anormal que produce ha mostrado resultados prometedores en el tratamiento de pacientes con LMC.
Peter C. Nowell (Wed,) estudió esta cuestión.