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La inflamación crónica y el estrés oxidativo son procesos patológicos comunes y co-sustanciales que acompañan y contribuyen al cáncer. Numerosos estudios epidemiológicos han indicado que los medicamentos anti-inflamatorios no esteroides (AINE) podrían tener un efecto positivo tanto en la prevención del cáncer como en la terapia tumoral. Numerosas hipótesis han postulado que los AINE podrían ralentizar el crecimiento tumoral al actuar sobre la inflamación crónica y el estrés oxidativo. Esta revisión examina más de cerca estas hipótesis. En el proceso canceroso, una de las principales vías de señalización involucradas es la vía WNT/β-catenina, que parece estar regulada al alza. Esta vía está estrechamente asociada con la inflamación crónica y el estrés oxidativo en los cánceres. Se ha observado que la administración de AINE ayuda en la regulación a la baja de la vía WNT/β-catenina y, por lo tanto, en el control del crecimiento tumoral. Los AINE actúan como agonistas de PPARγ. La vía WNT/β-catenina y PPARγ actúan de manera opuesta. Los agonistas de PPARγ pueden promover la detención del ciclo celular, la diferenciación celular y la apoptosis, y pueden reducir la inflamación, el estrés oxidativo, la proliferación, la invasión y la migración celular. Paralelamente, la disfunción de los ritmos circadianos (RC) contribuye al desarrollo del cáncer a través de la regulación al alza de la vía canónica WNT/β-catenina. Al estimular la expresión de PPARγ, los AINE pueden controlar los RC a través de la regulación de muchos genes circadianos clave. Por lo tanto, la administración de AINE en el tratamiento del cáncer parecería ser una estrategia terapéutica interesante, que actúa mediante su papel en la regulación de la vía WNT/β-catenina y los niveles de actividad de PPARγ.
Vallée et al. (Mon,) estudió esta cuestión.