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Los episodios de temperaturas extremas, ya sean muy altas o muy bajas, están asociados con un aumento de la mortalidad. Los análisis de series temporales muestran una asociación entre la temperatura y la mortalidad en un rango de temperaturas menos extremas. En este documento, los autores describen la asociación entre temperatura y mortalidad para 11 grandes ciudades del este de los EE. UU. en 1973-1994, estimando los riesgos relativos de mortalidad utilizando análisis de regresión logarítmica para datos de series temporales y explorando las características de la ciudad asociadas con las variaciones en esta relación temperatura-mortalidad. Las temperaturas de días actuales y recientes fueron los componentes climáticos con mayor capacidad predictiva de mortalidad, y el riesgo de mortalidad generalmente disminuyó a medida que la temperatura aumentó desde los días más fríos hasta una temperatura umbral cierta, que variaba según la latitud, por encima de la cual el riesgo de mortalidad aumentaba conforme aumentaba la temperatura. Los autores también encontraron una fuerte asociación de la relación temperatura-mortalidad con la latitud, con un efecto mayor de las temperaturas más frías en el riesgo de mortalidad en ciudades más al sur y de las temperaturas más cálidas en ciudades más al norte. El porcentaje de hogares con aire acondicionado en el sur y calefacción en el norte, que sirven como indicadores del estatus socioeconómico de la población de la ciudad, también predijo la mortalidad relacionada con el clima. El modelo desarrollado en este análisis es potencialmente útil para proyectar las consecuencias de los escenarios de cambio climático y ofrecer perspectivas sobre la susceptibilidad a los efectos adversos del clima.
Frank C. Curriero (Martes,) estudió esta cuestión.