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ANTECEDENTES: El estudio insignia australiano de imagenología, biomarcadores y estilo de vida (AIBL) sobre el envejecimiento tuvo como objetivo reclutar 1000 individuos mayores de 60 años para asistir en la investigación prospectiva sobre la enfermedad de Alzheimer (EA). Este artículo describe el reclutamiento de la cohorte y proporciona información sobre la metodología del estudio, la demografía inicial, los diagnósticos, las comorbilidades médicas, el uso de medicamentos y la función cognitiva de los participantes. MÉTODOS: Los voluntarios se sometieron a una entrevista de evaluación, realizaron pruebas cognitivas exhaustivas, dieron 80 ml de sangre y completaron cuestionarios de salud y estilo de vida. Una cuarta parte de la muestra también se sometió a imágenes cerebrales por tomografía por emisión de positrones (PET) de amiloide con el compuesto B de Pittsburgh (PiB PET) y a imágenes por resonancia magnética cerebral (IRM), y un subgrupo del 10% tuvo monitoreo de actividad con ActiGraph y escaneo de composición corporal. RESULTADOS: Se reclutaron un total de 1166 voluntarios, 54 de los cuales fueron excluidos del estudio posterior debido a trastornos comórbidos que podrían afectar la cognición o por retiro del consentimiento. Los participantes con EA (211) tenían perfiles neuropsicológicos que eran consistentes con la EA, y estaban más deteriorados que los participantes con deterioro cognitivo leve (133) o controles sanos (768), que se desempeñaron dentro de las normas esperadas para la edad en las pruebas neuropsicológicas. Se realizaron exploraciones de PiB PET en 287 participantes, 100 tuvieron escaneos DEXA y 91 participaron en el monitoreo de ActiGraph. CONCLUSIÓN: Los participantes que componen la cohorte AIBL representan un grupo de individuos altamente motivados y bien caracterizados que representan un recurso único para el estudio de la EA. Serán reevaluados a intervalos de 18 meses para determinar la utilidad predictiva de varios biomarcadores, parámetros cognitivos y factores de estilo de vida como indicadores de la EA y como predictores del futuro deterioro cognitivo.
Ellis et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.