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Si bien numerosos estudios han examinado cómo la salud afecta la jubilación, pocos han analizado el impacto en la dirección inversa. Utilizando el Estudio de Salud y Jubilación (1992–2005), este artículo estima los efectos de la jubilación en indicadores de salud física y mental. Para tener en cuenta los sesgos de selección no observada y endogeneidad, se utilizan metodologías de datos de panel, complementadas con contrafactuales y verificaciones de especificación. Los resultados indican que la jubilación completa conduce a un aumento del 5 al 14% en las dificultades asociadas con la movilidad y las actividades diarias, un aumento del 4 al 6% en enfermedades y una disminución del 6 al 9% en la salud mental (evaluada en relación con la media de la muestra). Los efectos adversos en la salud se mitigan si el individuo está casado, realiza actividad física o continúa trabajando a tiempo parcial después de la jubilación. La evidencia también sugiere efectos adversos en la salud más grandes en caso de jubilación involuntaria. Jubilarse a una edad más avanzada puede reducir o posponer los resultados de mala salud para los adultos mayores, aumentar el bienestar y reducir la utilización de servicios de salud.
Dave et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.