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La gran mayoría de los estudios de neuroimagen en pacientes con enfermedad de Alzheimer (EA) han respaldado la idea de que los factores del estilo de vida pueden proteger contra las manifestaciones clínicas de la EA en lugar de influir en los procesos neuropatológicos de la EA (la hipótesis de reserva cognitiva). Esta evidencia argumenta a favor de la hipótesis de que los factores del estilo de vida actúan como moderadores entre la patología de la EA y la cognición, es decir, a través de mecanismos compensatorios indirectos. En esta revisión, identificamos evidencia emergente en adultos mayores cognitivamente normales que relaciona los factores del estilo de vida con biomarcadores de neuroimagen de la EA establecidos. Si bien algunas de estas investigaciones están de acuerdo con la visión compensatoria de la reserva cognitiva, otros estudios han revelado nuevas pistas sobre los mecanismos neurales subyacentes a los efectos beneficiosos de los factores del estilo de vida en el cerebro. Específicamente, proporcionan evidencia novedosa que sugiere efectos directos de los factores del estilo de vida en los procesos neuropatológicos de la EA. Proponemos un modelo teórico tentativo donde los factores del estilo de vida pueden actuar a través de mecanismos neuroprotectores directos y/o mecanismos compensatorios indirectos. Importante, sugerimos que los mecanismos neuroprotectores pueden tener un papel importante durante las etapas tempranas y los mecanismos compensatorios en etapas posteriores de la enfermedad. En ausencia de un tratamiento efectivo para la EA y considerando el potencial de los factores del estilo de vida en la prevención de la EA, entender los mecanismos neurales subyacentes a los efectos del estilo de vida en el cerebro parece crucial. Esperamos proporcionar una visión integradora que ayude a comprender mejor los complejos efectos de los factores del estilo de vida en los procesos neuropatológicos de la EA, comenzando desde la etapa preclínica.
Arenaza‐Urquijo et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.