Las antocianinas son determinantes clave del color, el valor nutricional y el atractivo para el consumidor de muchas frutas, pero son altamente susceptibles a la degradación una vez que la fruta es cosechada. En esta revisión, se presenta una compilación de literatura reciente para ilustrar cómo los materiales y tecnologías de envasado pueden controlar estos factores desestabilizadores y, consecuentemente, mantener la integridad de las antocianinas. Se ha demostrado que el envasado no solo cambia la retención de pigmentos, sino que también juega un papel activo en la modulación del microambiente de la fruta. Las películas y recubrimientos de biopolímeros, los encapsulados bloqueadores de UV y luz, las películas nano-reforzadas y los sistemas de atmósfera controlada han mostrado un alto potencial para la reducción del estrés oxidativo, el control de la humedad, así como la moderación del intercambio de gases y la desaceleración de las vías enzimáticas responsables de la degradación de pigmentos. Además, el envasado activo que utiliza antioxidantes naturales, tampones de pH y atrapadores de oxígeno mejora las condiciones químicas para estabilizar las antocianinas. Los materiales nano-mejorados, incluidos la nanocelulosa, las nano-arcillas y las nanopartículas de metal o óxido metálico, también ofrecen beneficios aumentados a través de propiedades de barrera mejoradas y el fortalecimiento de la estabilidad física. Sin embargo, su uso debe considerarse en relación con la seguridad y los factores regulatorios de migración y toxicidad. En conjunto, estos desarrollos enfatizan un cambio hacia el envasado como un dispositivo de biocontrol que puede aliviar la degradación de antocianinas y mejorar la calidad de la fruta postcosecha. Progresos adicionales en estas áreas serán importantes para la estabilidad del color, la calidad nutricional y la preferencia del consumidor de frutas ricas en antocianinas desde el campo hasta el tenedor.
Ashraf et al. (Vier,) estudiaron esta cuestión.