Los países africanos han trabajado durante décadas para avanzar en su propio desarrollo, con el fin de romper el ciclo de estancamiento político, económico e incluso social. Sin embargo, este enfoque de desarrollo se ha encontrado con varios desafíos internos, entre los que destaca el legado histórico de la herencia colonial, especialmente en los siglos XIX y XX, además de la deteriorada realidad económica. Crisis de desempleo, corrupción política generalizada en las instituciones estatales, la ausencia de planes de desarrollo y confusión en las decisiones políticas y económicas, además de problemas relacionados con la naturaleza del sistema económico global basado en la explotación de los recursos naturales en el continente africano. Además, algunos países africanos han implementado experiencias de desarrollo importadas del extranjero que no son compatibles con la realidad africana, especialmente Nigeria, ya que estos y otros desafíos de la era colonial y más allá hicieron que este último sufriera crisis económicas y políticas repetidas como resultado de la aplicación de estas políticas, lo que afectó negativamente el desarrollo sostenible en el país.
Shakir Nayyef (Vie,) estudió esta cuestión.