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La evolución de diferentes gremios de alimentación en las termitas se ve reflejada en las diferencias en la actividad de su microbiota intestinal. En las termitas que se alimentan de madera, se encontró que las bacterias acetogénicas que reducen el dióxido de carbono generalmente superaban a las bacterias metanogénicas que también reducen el dióxido de carbono en el uso de reductores (presumiblemente hidrógeno) generados durante la fermentación microbiana en el ciego. Por el contrario, la acetogénesis a partir de hidrógeno y dióxido de carbono tenía poca importancia en las termitas que cultivan hongos y en las que se alimentan de suelo, que produjeron más metano que sus contrapartes que se alimentan de madera y hierba. Dada la gran biomasa de las termitas en la tierra y especialmente en los trópicos, estos hallazgos deberían ayudar a refinar las estimaciones globales de reducción de dióxido de carbono en hábitats anóxicos y la contribución de las emisiones de termitas a las concentraciones de metano atmosférico.
Brauman et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.