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Los meniscos aumentan el área de contacto de la carga soportada en la rodilla y, por lo tanto, dispersan el estrés mecánico a través de sus fibras tensiles circunferenciales. Las lesiones traumáticas del menisco causan síntomas mecánicos en la rodilla y son más prevalentes entre pacientes más jóvenes y activos, en comparación con desgarros degenerativos en la población anciana. Los desgarros traumáticos del menisco suelen resultar del mecanismo de carga y cizallamiento en la articulación de la rodilla. El tratamiento depende del tamaño, la ubicación y el patrón del desgarro. Para los desgarros no reparables, la resección parcial o total del menisco disminuye su estrés tensile y aumenta el estrés de contacto articular, potenciando así el riesgo de artritis. Un patrón de desgarro longitudinal vertical en la zona roja-roja periférica conduce a un mayor potencial de curación después de la reparación. Los protocolos de rehabilitación postoperatoria después de la reparación van desde el soporte de peso inmediato sin restricciones de rango de movimiento hasta no soportar peso y movilización retrasada durante semanas. Los pacientes pediátricos y adolescentes pueden requerir consideraciones especiales debido a sus niveles de actividad o patologías distintas, como un menisco discoide. Se necesita más evidencia biomecánica y biológica para guiar el manejo quirúrgico, los protocolos de rehabilitación postoperatoria y las futuras aplicaciones tecnológicas para lesiones traumáticas del menisco.
Popper et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.
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