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Las pautas dietéticas para la obesidad generalmente se centran en tres grupos de alimentos (carbohidratos, grasas y proteínas) y la restricción calórica. La ingesta de nutrientes no calóricos, como la sal, rara vez se discute. Sin embargo, recientemente se ha informado que la alta ingesta de sal predice el desarrollo de obesidad y resistencia a la insulina. El mecanismo de este efecto es desconocido. Aquí mostramos que una alta ingesta de sal activa la vía de la aldosa reductasa-fructocinasa en el hígado y el hipotálamo, lo que lleva a la producción endógena de fructosa con el desarrollo de resistencia a la leptina e hiperfagia que causan obesidad, resistencia a la insulina y hígado graso. También se encontró que una dieta alta en sal predice el desarrollo de diabetes y enfermedad del hígado graso no alcohólico en una población sana. Estos estudios brindan información sobre la patogénesis de la obesidad y la diabetes y plantean la posibilidad de reducir la ingesta de sal como un enfoque intervencionista adicional para reducir el riesgo de desarrollar obesidad y síndrome metabólico.
Lanaspa et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.