Este estudio examina la crisis de Moscú de 1682 como una lucha por el poder de múltiples capas, moldeada por la interacción de fuerzas militares, movimientos religiosos y facciones cortesanas competidoras. Analiza la crisis de sucesión que siguió a la muerte del zar Feodor III, la rivalidad entre las familias Miloslavsky y Naryshkin, y la politización de los estreltsí en este proceso. El estudio también explora la movilización religiosa de los Viejos Creyentes (Raskolniki) y las estrategias a través de las cuales Sofía Alekseyevna utilizó estas fuerzas para consolidar el poder. Argüe que los eventos de 1682 deben entenderse no meramente como un golpe palaciego, sino como una crisis más amplia que expuso debilidades estructurales dentro del estado ruso. Finalmente, sugiere que esta crisis sentó las bases para las reformas centralizadoras de Pedro I y que estas reformas también jugaron un papel decisivo en la formación de la orientación geopolítica a largo plazo de Rusia hacia el Mar Negro y el Mediterráneo.
Mahir Aslan (Mar,) estudió esta cuestión.