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La hemorragia severa con necesidad de transfusión de sangre alogénica es una complicación común en la unidad de cuidados intensivos y se asocia con un aumento de la morbilidad y la mortalidad. El reconocimiento y tratamiento rápido de las causas de sangrado se vuelve esencial para el control efectivo de la hemorragia, racionalizando el uso de componentes sanguíneos alogénicos y, de esta manera, previniendo la aparición de sus posibles efectos adversos. Las pruebas de coagulación convencionales, como el tiempo de protrombina y el tiempo de tromboplastina parcial activada, presentan limitaciones para predecir sangrado y guiar la terapia transfusional en pacientes críticamente enfermos. Las pruebas viscoelásticas, como la tromboelastografía y la tromboelastometría rotacional, permiten la detección rápida de coagulopatías y la terapia dirigida a objetivos con medicamentos hemostáticos específicos. La nueva era de la tromboelastometría se basa en su eficacia, practicidad, reproducibilidad y coste-efectividad para establecerse como la principal herramienta diagnóstica y guía de transfusión en pacientes con sangrado activo severo.
Crochemore et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.[{