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Tradicionalmente, la investigación biomédica en el campo del dolor se ha llevado a cabo con animales y sujetos masculinos. En los últimos 20-30 años, se ha reconocido cada vez más que este enfoque limitado ha pasado por alto una variable importante: el sexo. Un número cada vez mayor de estudios ha establecido diferencias de sexo en la respuesta al dolor y a los analgésicos. Estos estudios han demostrado que las diferencias entre los sexos parecen tener una base biológica y psicológica. Proporcionaremos una breve revisión de la epidemiología, hallazgos en roedores y humanos. Las controversias y el desacuerdo generalizado en la literatura destacan la necesidad de un enfoque progresivo a las cuestiones que involucran esfuerzos colaborativos entre aquellos formados en las ciencias biomédicas básicas y clínicas y aquellos en las ciencias epidemiológicas y sociales. Para que los pacientes que sufren de dolor agudo y/o crónico se beneficien de este trabajo, el enfoque debe implicar el uso o desarrollo de modelos clínicamente relevantes de nocicepción o dolor para responder a la pregunta básica, pero compleja. El estado actual de la literatura no permite la traducción del trabajo a nuestra toma de decisiones clínicas.
Hurley et al. (Tue,) estudiaron esta pregunta.
Synapse has enriched 5 closely related papers on similar clinical questions. Consider them for comparative context: