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En la ilusión del parrilla térmica de Thunberg, demostrada por primera vez en 1896, se provoca una sensación de calor fuerte y a menudo doloroso al tocar barras cálidas y frías entrelazadas con la piel. Grabaciones neurofisiológicas de dos clases de neuronas del tracto espinotalámico ascendente, que son sensibles al frío inocuo o nocivo, mostraron respuestas diferenciales ante la parrilla. Con base en estos resultados, un modelo simple de desinhibición central, o desenmascaramiento, predijo una correspondencia cuantitativa entre el dolor provocado por la parrilla y el dolor provocado por el frío, lo cual fue verificado psicofísicamente. Esta integración del dolor y la temperatura puede explicar la ilusión del parrilla térmica y la sensación de ardor del dolor frío, y también puede proporcionar una base para el dolor ardiente provocado por frío del clásico síndrome de dolor talámico.
Craig et al. (Vier,) estudiaron esta cuestión.